jueves, 6 de julio de 2017

Entrevista a Ink Bad Company

Ink Bad Company: “No hacemos arte. Lo nuestro es un curro en el sentido más llano de la palabra”

Tras el sugerente nombre de Ink Bad Company, se esconde el ilustrador afincado en Valencia Juan Carlos Guerrero. Uno de los autores de la próxima colección de cuadernos arty que sabemos estáis esperando como agua de mayo. Ilustraciones que recuerdan al cómic de los años 50, por el uso del semitono o efecto punteado, aunque su autor no se considere dibujante de cómics. Amante del undergournd de Crumb, ha realizado trabajos para RayBan, el estudio CuldeSac o la revista Yorokubu.  Conocerle es pura diversión.

Portada desarrollada por Ink Bad Company para Imborrable
Portada desarrollada por Ink Bad Company para Imborrable

Tus ilustraciones respiran aires de los cómics de los 50-60. ¿Qué tiene el mundo del tebeo clásico que atrae tanto a los ilustradores contemporáneos?
Supongo que debe de tratarse de algo generacional. Evidentemente, no vivimos ese tiempo. Pero sí que pertenecemos a esas generaciones que aún crecimos en el mundo pre-internet. La mayoría tuvimos algún tipo de relación amorosa, más o menos duradera, con los tebeos. Y si sobrevivimos al sistema educativo y hoy nos dedicamos a dibujar, es más que probable que ese primer amor nos diera fuerte. Eso, o tal vez solo se trate de una moda. ¿Quién sabe?
¿Cuáles dirías que son tus influencias? ¿Y tus artistas fetiche?
La serie B, las pelis de terror y ciencia ficción de baja estofa, el “rocanrol”, los anuncios viejunos. Floyd Gottfredson, Jack Kirby, Wally Wood, Robert Crumb o Charles Burns. Las revistas de Toutain; Bernie Wrightson, Stephen King… Podría seguir, pero creo que es mejor parar a tiempo.
¿Qué importancia tiene para Ink Bad Company el uso del color? ¿Cuáles son los colores que prefieres y porqué?
El color tiene mucha importancia. Precisamente por eso es un auténtico quebradero de cabeza [risas]. Realmente, es la parte de mi proceso en la que siento que no tengo todo el control. No uso demasiado negro, por lo que el color es fundamental para terminar de construir la imagen, y que ésta sea lo más gráfica posible. Uso los mismos colores básicos –rojos, amarillos, azules y verdes-. El problema es que los uso todos, y suelo tener que rehacer el color “restringiéndome” a mí mismo. Lo dicho, una odisea.
Como estudio de diseño especializado en productos de papel, nos interesa conocer especialmente ¿qué parte de tu trabajo como ilustrador realizas en papel y cuál en digital? ¿cómo es el desarrollo del proceso creativo en el caso de Ink Bad Company?
Empiezo siempre en el papel. Ahí apunto ideas, aboceto, dibujo y entinto. Después escaneo y trabajo el color en digital. Tengo Cintiq. Es una pasada y sé que es buena para mí, pero aún no me acostumbro. Sigo disfrutando manchándome las manos.

Ink Bad Company: “Un día te das cuenta de que toda tu infancia la has pasado dibujando, pero no te va lo de pintar cuadros. Entonces, recapitulas y sabes que la ilustración es lo tuyo”


Ilustración para RayBan - Ink Bad Company
Ilustración de Ink Bad Company para Ray-Ban
Cómics, portadas de discos, packaging, toy art, lettering… ¿con qué tipo de trabajos disfrutas más?
Intento disfrutar con todos, y que sea siempre diferente. No somos artistas. Trabajas para un cliente y a veces tienes directores de arte y creativos que te van a marcar unas pautas. En ese sentido, no hay nada como aquellos proyectos en los que tú diriges el cotarro y tienes libertad absoluta de hacer y deshacer.
En cuanto al formato, me quedo con el cartel. Ese rectángulo de papel es el hábitat genuino del diseño y la ilustración.
Lee más sobre carteles en nuestra sección de Cartelería
¿Has soñado alguna vez con trabajar para alguna editora de cómics como Marvel o DC o prefieres el cómic más indie?
Realmente no. No he dibujado cómics más allá de alguna tímida y minúscula intentona. Nada serio. Dedicarte al cómic es jugar en otra liga. Narrar una buena historia con viñetas, y hacerlo bien, es realmente jodido. Y no hablemos de lo duro que es sobrevivir de las ventas en este país. Muy complicado.
Admiro a quienes están abriéndose camino a bocados en el tebeo patrio (y fuera). Se están viendo cosas muy buenas y excitantes. Pero definitivamente, a mí me va bien como lector de incógnito [risas].

“Está bien quejarse de las condiciones de los ilustradores en España, pero también hay que ver el lado bueno de las cosas”

Ilustración Ink Bad Company
¿Cuándo decidiste que te dedicarías a ser ilustrador? ¿era tu profesión soñada de niño?
Imposible. De pequeño no sabías lo que era un ilustrador. Conocías lo que te ofrecía la TV y tenías cerca -futbolista, detective con gadgets, veterinario, maestro que no manda deberes a casa…- Es mucho más tarde cuando te das cuenta de que toda tu infancia la has pasado dibujando; que te estas formando para ser artista, pero que no te va lo de pintar cuadros. Entonces, recapitulas y sabes que la ilustración es lo tuyo.
¿Recuerdas cuál fue tu primer encargo “en serio” como profesional?
Comencé haciendo carteles para conciertos. Cobraba por ello, pero no había mucha pasta. Y realmente era yo el único que se lo tomaba en serio. Diría que fue el primer trabajo que realicé fuera de España. Hace cuatro o cinco años, para el disco de una banda de punk alemana. Es cuando tus imágenes salen del ámbito doméstico y conectan con gente a la que no conoces de nada, que quieren que trabajes para ellos. Ahí es cuando se produce el click. Después de eso todo fue más rápido. Sencillamente, fue a más.
¿Crees que en nuestro país se valora los suficiente el trabajo de los diseñadores e ilustradores?
Es evidente que estamos aún lejos de eso. De lo contrario, no nos haríamos esa pregunta [risas]. Aunque no sirva de consuelo, no creo que sea un problema exclusivo de nuestro gremio. En este país no se ha avanzado en muchos terrenos en los que seguimos atascados, y en otros tantos parece que caminamos hacia atrás. Pero está claro que falta cultura gráfica en España.
Eso puede verse en los precios, en los plazos de entrega, la comunicación con el cliente, o en la cuota de autónomos. Puedes compararlo con las condiciones que te encuentras fuera, y aquí solemos salir perdiendo. Creo que está bien quejarse, pero también es necesario ver el lado bueno de las cosas, que lo tiene. Y el caso es que existe demanda. Es muy fácil encontrar el trabajo de diseñadores e ilustradores en publicidad, en prensa, en librerías, en galerías, y en la propia calle. Además, aquí contamos con mucho nivel.

“El primer encargo ‘profesional’ llega cuando tus imágenes salen del ámbito doméstico y conectan con gente a la que no conoces de nada, que quieren que trabajes para ellos”

¿Es una utopía tratar de vivir de tu arte hoy en día?
Para nada; al menos yo hablo de diseño e ilustración. No considero que hagamos arte. Lo nuestro es un curro en el sentido más llano de la palabra. Y si trabajas duro y eres constante, como en todo, tendrás tu recompensa. Muchos lo hacemos, así que no es imposible.
Cuéntanos el trabajo del que más orgulloso te sientes a día de hoy
Me pasa una cosa, y es que intento no valorar los proyectos nada más acabarlos, porque suelo ser bastante cenizo en este sentido. Necesito dejar reposar el trabajo unos días. Pero después de eso sale a la luz, te pones sentimental, te reconcilias con él y le coges cariño. Quiero por igual a todos mis trabajos. Soy un romántico [risas].
¿Qué te parece la colección de Cuadernos Arty de Imborrable?
Son una pasada. Muchos compañeros a los que admiro ya han pasado por las tapas de Imborrable. El olor a papel, y esa malla de puntitos me pone tela [risas] ¡Estoy deseando ver los nuevos cuadernos!
¿Qué proyecto tienes en marcha ahora mismo?
Tengo varias cosas entre manos; de algunas no puedo decir mucho y lo demás son proyectos personales que tal vez salgan adelante, o tal vez no. Así que prefiero no contar nada y hacerme el interesante [risas y guiño “pretendidamente seductor”].

Atraco verbal a Ink Bad Company

Un personaje de cómic: Batman.
Un ilustrador: Barro para casa: Mik Baro.
Un objeto cotidiano: El Wolframio.
Un lugar para vivir: El sofá de casa; bien aprovisionado de pelis, libros y buena birra.
Tu profesión frustrada: Cineasta. O tenista profesional.
Un proyecto pendiente: El próximo curro. Hay que mantener la ilusión.
Tu cuaderno Arty favorito: Es difícil quedarse solo con uno… Me chifla el de mis amigos de La Trastería; el de Pablo Lacruz, y los de Díaz-Faes. Vivimos en un neoliberalismo de la hostia, ¡no pienso acotarme más!

Entrevista publicada originalmente en la revista Imborrable.

martes, 27 de junio de 2017

Entrevista a Mauro Entrialgo


Mauro Entrialgo es entrevistado por Pablo Iglesias en el programa Otra vuelta de Tuerka (2017). Además de indagar en los orígenes e intereses de Mauro Entrialgo, sintetiza en una exposición muy breve la construcción del humor.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Lo que dice la ciencia sobre los "límites" del humor


Interesantísimo artículo firmado por Antonio Martínez Ron para vozpopuli.com en el que habla de los "límites" del humor. 

Lee el artículo aquí.

Entrevista a Juanjo Sáez en RTVE


Juanjo Sáez es entrevistado por Jesús Jiménez, responsable de la sección 'Viñetas y bocadillos' de RTVE con motivo del 10º aniversario y nueva edición de su libro El arte. Conversaciones imaginarias con mi madre.

Sáez defiende que "el arte es un lenguaje emocional". Podéis leer la entrevista aquí.

martes, 23 de agosto de 2016

Entrevista a Jorge Riera "Putokrío"


Jorge Riera es un guionista polifácetico y pluriempleado que no deja nunca de trabajar en todo lo que se le pone por delante. Pero en cuanto tiene un momento, Jorge Riera deja sus trabajos en series de animación y revistas de humor para transformarse en Putokrío. Un alter ego crítico y dramático, a la par que gracioso, con el que intenta dar rienda suelta a su creatividad y, sobre todo, "espantar sus demonios"


A Jorge Riera se le podría definir como un hombre auténtico, de esos que no ocultan nada tras su piel, que van siempre de cara y tienen como objetivo vital el ser sí mismos. Un "verso suelto" que podrían decir algunos. Pero no tiene pinta de que él se pare mucho a pensarlo, tiene demasiadas cosas que hacer y de las que preocuparse para pensar si es único o si es un tío muy normal.
Si te dedicas a guionizar desde series como Camera Café u Hora de Aventuras a historietas para Mongolia, el tiempo y la energía que le queda a tu mente para pensar en la verdad del ser humano puede ser bastante poco.

Sabiendo un poco de su forma de ser y de actuar, es más fácil entender por qué en un momento de su vida, así porque sí, decidió inventarse un alter ego que se llamase Putokrio. No le bastó con crearlo sino que decidió hacerle pulular por los montajes, la animación televisiva, las viñetas y hasta la edición con una novela gráfica protagonizada por este mismo personaje. Lo hizo porque en ese momento «le salía de los cojones», como él mismo confiesa.

La novela gráfica, construida con historietas macabras a la par que divertidas y llamativas, sin un hilo estilístico ni narrativo más que el paso de la vida de este Putokrio, es un ácido y cruel retrato de la dura infancia y adolescencia de un joven medio en los años 80. Un retrato dramatizado, obviamente, de la vida de Jorge Riera, un guionista que hace lo que quiere, cuando quiere y cómo quiere, por lo que nunca puede dejar de hacer cosas, ni siquiera puede terminar la historia de su alter ego en este libro.

GONZOO: ¿Cómo se te ocurrió el personaje de Putokrío?
JORGE RIERA: Putokrío nace de la decepción de trabajar como guionista en televisión escribiendo chorradas para series como Cámera Café o canales como Comedy Central. Aunque eran divertidas, en el fondo no me importaban ni lo más mínimo. Necesitaba poder escribir mis propias historias y sentir que podían ser capaces de sacudir al público. Necesitaba escribir una comedia sin límites ni cortapisas de formato o tono. Una comedia irreverente, triste, negra, surreal... hacer lo que me saliera de los cojones, vamos.

Putokrio1

G.: ¿Putokrío tiene mucho de autobiográfico o es más una deformación de la vida actual de un artista fracasado?
J.R.: Putokrío es un álter-ego de mí mismo. Algo así como el Chinaski de Charles Bukowski. Hay mucho de mí en sus aventuras, pero no se trata de historias cien por cien autobiográficas. Muchos de los episodios que relato son abiertamente fantásticos. Otros, por mucho que me pese, son bastante reales y sirven como terapia para alejar mis demonios. Soy un poco exhibicionista, qué le voy a hacer.

G.: Para la novela gráfica has contado con un montón de colaboradores, dibujantes que han participado en la confección del mismo. ¿Por qué decidiste hacerlo así?
J.R.: Por un lado mi inspiración fue el 'American Splendor' de Harvey Pekar, un autor pionero del cómic autobiográfico cuyas historias estaban dibujadas por diferentes autores, entre ellos el mítico Robert Crumb. Por otro fue una cuestión práctica: un solo dibujante se hubiera tirado dos años dibujando el cómic. Veinte lo hicieron en pocos meses. También confieso que el ego me pudo e intenté hacer una obra que reuniera a todos mis dibujantes favoritos, algo que al tener entre manos me provocara un orgasmo espiritual y físico.

G.: ¿Existe mucha amistad y colegueo en el mundo del cómic, o todo es postureo?
J.R.: No me interesa pertenecer ni a una secta, ni a una tribu urbana, ni a un gremio profesional. Es la única forma de mantener intacta mi individualidad y de no perder el rumbo. En los últimos veinte años me he movido por diferentes ambientes: el del cómic, el cine, la televisión, el periodismo... y en ninguno me he integrado. Y claro, así me va... Desgraciadamente para medrar en este tipo de mundillos hay que chupar muchos culos y hacer demasiadas cosas que están alejadas del mero oficio de la creatividad.

G.: Putokrío ha ido cambiando desde el crítico con la vida moderna de la animación al personaje mucho más crudo y realista del cómic. ¿Por qué esta evolución?
J.R.: Putokrío es más que un personaje, es mi marca. Y es una marca mutante en constante evolución. No hay una continuidad totalmente coherente entre distintas encarnaciones y según el medio se adapta. La novela gráfica explora mis sentimientos más reales y el tono cómico-introspectivo en el que más cómodo me siento; sin embargo, la serie para 'Alaska y Coronas' se ajustaba a la necesidad del programa de sustituir a Enjuto Mojamuto. Lo mismo pasa con la sección de 'Mongolia', que trata temas relacionados con la sátira sociopolítica marca de la revista.

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G.: ¿Cuántas encarnaciones ha tenido Putokrío?
J.R.: En los 15 años de vida del personaje, Putokrío ha tenido múltiples encarnaciones: comenzó como una serie de fotomontajes que publicaba en revistas y webs; luego pasó a ser un guión cinematográfico encargado por el productor de Torrente y El día de la bestia; más tarde se convirtió en dos series de cortos de animación para el espacio de animación adulta de TNT, 'Adult Swim', y el programa Alaska y Coronas de La 2... Sus últimas encarnaciones han sido en el mundo del cómic.

G.: Acabas de sacar nuevas tiras cómicas de Putokrío, ¿de qué va Putokrío.me?
J.R.: Putokrio.me es un webcómic en forma de tiras de cuatro viñetas a lo 'Calvin y Hobbes' que sigue al personaje durante cuatro etapas diferentes de su vida: de ser un niño esquizofrénico que ve demonios pasa a ser un acosador escolar; de ahí a ser un artista fracasado con tendencia a la botella ,y finalmente un anciano que asesina a jubiladas. La etapa infantil la dibuja Àlex Red, la juvenil Daniel García, la madurez, Josep F. Rico y la vejez, Juaco Vizuete. No hay día en que no me levante y le dé gracias al cielo por poder colaborar con semejantes titanes del noveno arte.
G.: ¿Hasta dónde te gustaría llegar con este personaje? ¿Algún día te cansarás de tu alter ego o esperas seguir con sus historias hasta la jubilación?

J.R.: No me importaría que Putokrío me acompañará siempre. Tengo muchas ideas para el personaje y, del mismo modo que yo evoluciono en mi vida, él evolucionará hacia derroteros novedosos, inesperados y diferentes. Mi trabajo como guionista audiovisual me permite escribir otras cosas, así que no temo al cansancio ni al encasillamiento. Además me encantaría ver a ese pequeño cabroncete convertido en un viejo verde centenario.

G.: Esta vez has optado por difundir tu trabajo por internet y redes sociales ¿por qué? ¿Qué ha significado para tu trabajo este medio?
J.R.: Difusión, promoción, interacción, comodidad... Aunque al final tengo la sensación de que solo sirve para que te lean los mismos cuatro gatos de siempre. Somos demasiados creadores independientes tratando de dar a conocer nuestra obra y se produce un efecto de dispersión y saturación. Sinceramente, las redes sociales me han servido para cosas mucho más importantes que hacer tebeos: gracias a Facebook conocí a mi actual novia y gracias a las redes sociales no me aburro demasiado las doce horas diarias que paso delante del ordenador.

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G.: La ilustración y el cómic vive un momento muy dulce, con un montón de autores con miles de seguidores en internet y con libros que se convierten en éxitos de ventas en cuanto salen. ¿Por qué crees que el cómic se ha puesto tan de moda? ¿Qué te parece que haya viñetistas muy jóvenes o inexpertos que de repente son aclamados como auténticos genios?
J.R.: Si el cómic está de moda o no me es absolutamente indiferente: yo sigo teniendo la misma repercusión que cuando empecé hace casi dos décadas, es decir, muy limitada. Del mercado español actual me interesan muy pocas cosas, y menos en lo que a humor se refiere. Veo un público poco exigente y unos nuevos autores a los que el éxito inmediato les acomoda en un tono tipo que podría ser intercambiable entre unos y otros. Mis referentes están en otra época o fuera de nuestro país: Hideshi Hino, Peter Bagge, Daniel Clowes, Vázquez, Berlanga...

G.: Has dirigido revistas, guionizado series de televisión, escrito ensayos, colaborado con todo tipo de publicaciones y programas... ¿La vida del guionista es muy jodida? ¿Qué recomendarías a un chaval que quisiera vivir de escribir cómics?
J.R.: Si alguien sueña con ganarse la vida como guionista de cómics, le recomendaría que se buscara otro trabajo. En España apenas hay mercado y los contados casos que logran vivir de la novela gráfica, también son dibujantes. Mis veinte años de experiencia en el mundo de la escritura me han enseñado que para sobrevivir dedicándote a la palabra tienes que hacer de todo: artículos, traducciones, guiones, publicidad... debes ser polivalente, hoy por hoy es la única forma de dedicarte profesionalmente a esto.

G.: También eres el adaptador de series como Hora de Aventuras e Historias corrientes, ¿crees que Putokrío tendría un hueco en alguna de esas series de culto? ¿Te molaría ver a tu personaje en una historieta con Finn y Jake?
J.R.: Me temo que las aventuras de Putokrío no encajarían muy bien en el mundo infantil de Jake y Finn. Conociéndole como lo conozco acabaría invitándoles a un macrobotellón en el jardín de la casa del árbol o algo peor. En cualquier caso es un placer adaptar estas dos series de la factoría Cartoon Network. Ambas son obras maestras de las que se puede aprender mucho. Ojalá Putokrío alcanzara su éxito, pero siendo realistas me temo que eso es prácticamente imposible. ¡Vivimos en Españistán, chavales!

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jueves, 5 de mayo de 2016

Arte y cómic


Mauro Entrialgo, autor y contador de historias que elige el formato del tebeo como habitual para contar sus cosas contables, nos habla en esta charla sobre el asunto del arte y el cómic.

jueves, 14 de abril de 2016

El saqueo con tebeos

El dibujante (entre otras cosas) Mauro Entrialgo acaba de comenzar con este blog de humor gráfico que describe así: viñetas con dibujos robados sobre personas que nos han robado cosas mucho más importantes.

El blog en cuestión se titula "El saqueo con tebeos", y podéis verlo pinchando aquí.